No te enamores de él

Generalmente cuando nos dicen que no hagamos algo es cuando más deseos tenemos de hacerlo. No hay que tentar al diablo y menos el que llevamos dentro.

Me hallaba acostada en mi cama, envuelta entre sábanas y sábanas para mitigar el frío. Amo pensar cuando estoy tapada completamente de los pies a la cabeza y todo se vuelve oscuridad, me hace sentir como en un sarcófago. Placeres extraños, lo sé.

Voces extrañas inundaron el cuarto: No te enamores de él, no te enamores de él, no te enamores de él…

Siempre hay un antes y un después de ciertos sucesos. ¿Quién dijo que la vida es fácil y peor aún cuando se trata de «cosas» del amor? Peleamos por una manzana y fue ahí que te conocí. No sé en qué momento nos convertimos en un pecado mutuo. Mordiste y yo también.

Aunque las cosas apunten a que deba alejarme de alguien como tú, pues la gente lo repite tantas veces, sin embargo no lo hago, me agrada enfrentarme a algo diferente. Tus garras asesinas y siempre bañadas en sangre, tu mirada malvada, tu egoísmo y brutalidad para defender lo que es tuyo me hace seguir contigo.

«No, no estés con alguien así, no es como tú», me vuelven a decir constantemente pero no hago caso.  Sé que no es el lobo ideal, ni el príncipe azul con el que las seudo princesitas sueñan. Pierda o gane es asunto mío, aunque no dejo de agradecer su preocupación. Y si me vuelvo quizá una asesina también, entonces será porque así lo quise.

Un alma de licántropo es por naturaleza salvaje, hay que dejar salir a flote lo que realmente somos. Me enfrento como humana, me enfrento como una mujer lobo. Controlarlo no es fácil porque es parte de mí. Abrazo, pero también muerdo.

Relato inspirado en: Britney Spears – Criminal.

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